viernes, 20 de junio de 2008

Virtual o Real?


Leyendo los primeros comentarios en mi entrada, iba surgiendo en mí la pregunta, qué tanto nos dejamos envolver en la "Red"?....Y ciertamente debo admitir que a medida de que dedicamos más espacio a la pantalla, más vamos virtualizando nuestra vida..O se trata del efecto contrario de que vamos introduciendo esa parte que vivimos virtualmente a nuestro mundo real y.  casi sin darnos cuenta vamos homogenizando una cosa con la otra. Lo peor de ésto sería indudablemente, cuando ya no podamos distinguir lo uno de lo otro: el mundo virtual y el real.. Afortunadamente estamos siempre en la posición que nos permite divisar los límites de dichos espacios..Pero, a cuántos no nos ha pasado que se nos va la mano o mejor dicho, de los dedos en el teclado que nos transporta sin que siquiera sospechemos, a la más fantasiosa existencia, y así vamos dejando detras nuestra realidad, para enfrascarnos en algo que a lo mejor solo existirá en la pantalla y nuestras mentes. Evidentemente que podemos escoger cuánto nos alejamos de nuestra realidad y cuánto nos enredamos en estos cables virtuales..Y lo peor es que mientras más nos liamos, más nos va gustando..Como todos los vicios! ..Y escoger entonces se convierte en una tortura...Esa elección de poder limitar nuestro consumo virtual dificilmente nos resulte un "fly al catcher". Pero es que quién, que una vez haya traspasado las puertas de la pantalla  no ha sido víctima de un amor o flirt virtual? Quién no ha encontrado "amigos virtuales" con quienes se comparten los mismos intereses y que se sienten hasta más reales que los que estan a nuestro alrededor..
Olvidamos, gravisimo error, que aquel que decide adentrarse en este laberinto debe aceptar las reglas del juego, y el resultado es simple : o ganas o pierdes. Y es de esta manera cuando pasado los primeros excesos, abusos, orgías dionisíacas, cuando se nos esfuma el éxtasis  que vemos que esas relaciones virtuales no eran más que espejismos, elementos idealizados, y lo virtual no es más que el campo de proyección de esos sentimientos y de esas emociones que no tienen quizás cabida en lo real..A muchos les da esta "realidad" aunque resulte paradójico llamarlo así, de lleno en la "jeta"...bien sea porque hayan tenido un encuentro con resultados dignos de un drama a la Hollywood o simplemente su historia cibernética se evaporó como una burbuja de jabón. Cuando estas cosas pasan nos volvemos de alguna manera más pragmáticos..Cerrandonos prácticamente a esas relaciones intangibles, convirtiéndonos en seres herméticos a esos amores brumosos..
Porque da igual que la decepciones hayan sido reales o virtuales, las secuelas son las mismas..Pero no por ello dejamos ni echamos de lado todo lo que nos brinda este medio..Y aunque muchas veces nos encontremos en una situación emocional con sentimientos "kafkianos" que mezclan el miedo y la desconfianza por todo aquello que encontremos en la Red, nos reponemos rápido de ese letargo y aprovechamos la magia de poder compartir, descubrir, aprender y aprehender otras culturas, estilos y formas de vida..Esto se convierte en casi una máquina del tiempo..Basta una palabra y me traslado de un lugar a otro, de una época a la siguiente..Porque no existe el espacio ni el tiempo en este mundo virtual..
Quizás ahí es donde reside el peligro y la seducción de esta zona computarizada..Se puede efectivamente hacer y ser todo! No necesariamente lo que busquemos o encontremos en la Red funciona para alejarnos de la realidad, usémoslo para enriquecerla!
Claro que en el mundo virtual no se encuentran siempre las relaciones perfectas ni amigos verdaderos, pero en una disco, en un café, en la calle tampoco..Como todo en la vida, nos toca depurar siempre..La ventaja es que de los amigos virtuales nos deshacemos facilmente con solo apagar un botón!

1 comentario:

roberto dijo...

Persequentur vos in civitate ista, fugite in aliam.
Si os persiguen en esta ciudad huid hacia otra, decía Mateo en su Evangelio.

Hay que preguntarse también que es lo que buscamos. Esperanza ilusoria de un mundo pintado por nuestro colores favoritos.
Nada es en realidad escondido, supuesto que no somos ingenuos y todos grandecitos por haber vivido la parte mas larga de nuestra vida afuera del virtual.
Sabemos que hasta una imaginen o una sensación se quede dentro esa pantalla no es real.
Dejamos los enamoramientos por Web a los mediocres incapacitados de relacionarse en la realidad. Tratamos de no ser parte de esa masa insignificante que recorre callecitas oscuras escondiéndose atrás cada puerta, cada rincón encuentre.
Y se para ahí horas esperando la aparición de un ángel, mas veces un blando y común ser que a quien hemos pintado alas.
Y lo peor ni siquiera es equivocarse. Lo peor es cambiar nuestra forma de ser por adaptarnos a ese mundo hecho de sueños y pesadillas sazonadas con abundante dosis de hipocresía.
Al final, como a menudo pasa en la vida a los débiles, tratamos aparecer como los demás quieren.
Y esa transformación, a diferencia de la realidad, es tan fácil que hasta conseguimos adoptar múltiples personalidades según quien nos queda en frente. Acabando de transformarnos en un ser indefinido y múltiple. Nada de lo que somos ni de lo que hemos sido.
Cualquiera pudiera opinar que eso pasa también en la vida. La diferencia es en la velocidad de la transformación y en la evidencia de esa. Incluso mucho mas fácil enterarse en la realidad que en un medio virtual. La misma diferencia entre el día de nuestro entorno y la noche de la pantalla. Como la sensación que nos da el sol que calienta la piel y la ilusión de unas líneas escritas en un Messenger.
Llegamos al punto, nosotros idealistas y cultos, de conformarnos totalmente con esa masa virtual de hipócritas y mediocres. Nos convertimos en que ellos quieren.
“Cuando un hombre pretende parecer algo durante mucho tiempo y con empeño, le resulta difícil acabar siendo otra cosa”. (F. Nietzsche- Humano demasiado humano).
La única cura es comprobar afuera de la ilusión, en nuestra cotidianidad lo que somos y quien nos esta de frente.